Se trata de un truco en el cual es requisito fundamental conocer, como mínimo, el apellido de la mitad la audiencia. Esta particularidad transforma la presente ilusión en una de esas idóneas para ser realizadas entre amigos y/o familiares. Por otro lado, no importa que haya gente desconocida; si se trata de una parte menos de la audiencia podrá presenciar el truco de manera no participativa.
Forma de ejecución:
-Lo primero será requerir la colaboración de un par de espectadores. Sea como sea, en todos los casos, deberás conocer el apellido de aquellos que estén dispuestos a ayudarte. Si bien es cierto que se puede tratar de más de dos, eso tiende a alargar innecesariamente el juego y, así, a hacerlo menos efectivo en la intención de entretener. Supongamos entonces, para hacer más clara la exposición del truco, que los ayudantes se llama X e Y.
-Pídele a X que mezcle un mazo de cartas y que, mientras tu estás de espaladas a él, en la mediad que las va pasando, escoja una de ellas. Lo único que deberá hacer X con la carta es recordarla, nada más. También será fundamental que recuerde en que posición (por arriba) está ubicada dicha carta. Esa será información que, obviamente, tú desconoces.
-Enfrenta nuevamente al señor X y a la audiencia y pídele que te dé el mazo. Poniendo como excusa que lo que sea que a tus capacidades teatrales les parezca mejor, has de hacer lo siguiente: Primero pasas una carta de abajo a arriba. Luego, segundo, cuentas (desde abajo) tantas cartas como letras tiene el apellido de X (si el apellido es, por ejemplo, Gonzáles, has de contar ocho cartas). Una vez que encuentras la carta en cuestión la das vuelta con respecto a las demás y vuelves a dejar las otras cartas (que estaban antes de ésta) bajo ella. Luego sacas la baraja boca abajo sosteniéndolas con tu mano izquierda.
-Terminado todo esto (que es una de las partes más delicadas del truco) pídele a X que te indique en que posición del mazo estaba la carta que antes escogió. Cuando te lo diga, y a plena vista de la audiencia, ponte a contar (para arriba) la cantidad de cartas que se necesiten para llegar a la carta de X. Si, por ejemplo X dice: “la carta que yo elegí es la número diez”, entonces cuentas diez cartas para arriba. Naturalmente, en tanto tu manipulaste secretamente el mazo, la carta que se encuentre en esa posición ya no será la que en su momento escogió X. Mientras la gente comenta esta particularidad, realiza un corte en el tercio inferior del mazo. Terminado este procedimiento explicas a la gente lo siguiente: “la carta de X no está donde debiera porque yo, secretamente, la he ubicado en otra parte. Ahora buscaremos, ene este mismo mazo, la carta que esté dada vuelta y ese será el que indique la exacta posición de la carta.
-Busca el naipe que previamente tu mismo has dado vuelta y, al encontrarlo, solicita a que X que te diga su apellido. Dada la cantidad de letras que contenga el apellido te pones a contar a partir de la siguiente carta de la que está dada vuelta. Cuando llegues a la última letra, das vuelta la carta en cuestión y esa será, efectivamente, aquella que X supo elegir secretamente.
-Terminado todo esto, solicítale a Y que mezcle el mazo. Ponte nuevamente el mazo detrás de la espalda y, según la cantidad de letras que tenga el apellido de Y, haz lo mismo que hiciste en el caso de X. Luego anuncia a los espectadores que nuevamente has volteado una carta pero que ahora nadie sabrá, ni siquiera el espectador, dónde está la carta.
-Procede a realizar un corte por la mitad. Pídele a Y que tome la carta que, antes del corte, estaba en el medio. Tendrá que mirarla y, una vez hecho eso, depositarla sobre la otra mitad del mazo. Pon la mitad del mazo encima de aquella mitad donde Y colocó su carta. Corta varias veces y busca la carta que tu habías dado vuelta. Luego procede de la misma manera que antes; cuando llegues a la última letra del apellido del espectador encontrarás la carta perdida.
Vía MagiaGuia

